El libro de Éxodo (Ex.) presupone y continúa los relatos del Génesis, pero introduce al mismo tiempo un cambio importante. En la historia patriarcal (Gn.12-50), los protagonistas habían sido siempre figuras individuales; ahora, por el contrario, va a ocupar un lugar destacado un nuevo personaje, no individual sino colectivo: el pueblo. Esta transición se pone de relieve expresamente al comienzo del libro, cuando el texto hace notar que las setentas personas que habían llegado a Egipto con Jacob se multiplicaron de tal manera que llenaban toda la región (Ex. 1:5,7).